L a historia más graciosa que recuerdo ocurrió uno de los tantos inviernos fríos y lluviosos que me tocó vivir en de Pelluco. (Escrito por: Gabriela Quintana Rüedlinger)
Un día sábado, como marca la tradición de los días de lluvia, mamá decidió hacer "picarones con chancaca (1)" dándole un especial énfasis pues el integrante más joven de la familia -Adrián de dos años- los probaría por primera vez y sabría lo que es comer algo rico.
Como siempre, mamá hirvió el zapallo, ingrediente esencial, lo molió y mezcló cuidadosamente con los demás ingredientes, como harina, levadura, y
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